El mercado de oficinas en Lima está viviendo un momento de quiebre. Después de varios años marcados por la cautela, la compra de oficina vuelve a ser una operación frecuente entre inversionistas, aseguradoras y, sorprendentemente, también entre grandes corporaciones que antes no participaban de este tipo de negocios.
El resultado es un mercado más activo, con más transacciones cerradas y con un apetito que no muestra señales de detenerse en el corto plazo.
Un mercado que despierta con nuevos protagonistas

Durante años, la compra de oficinas en Lima fue terreno casi exclusivo de fondos de inversión, FIBRAS y aseguradoras. Hoy ese círculo se ha ampliado. Uno de los casos que mejor refleja este cambio es el del Grupo Gloria, que adquirió el edificio corporativo Santa Luisa, en San Isidro, en una operación que tomó por sorpresa a buena parte del sector inmobiliario.
Lo llamativo de esta compra es que el edificio mantiene una ocupación cercana al 75%, lo que descarta que la operación haya tenido como fin cubrir una necesidad corporativa propia del grupo. Se trataría, más bien, de una decisión de inversión: una apuesta por capturar valor en un activo inmobiliario con buen desempeño.
El propio Grupo Gloria confirmó la transacción y explicó que respondió a una oportunidad para generar valor dentro del holding, aunque aclaró que este tipo de operaciones no forma parte de su estrategia central de negocio. Sin embargo, hay indicios de que el grupo continuaría evaluando nuevas compras de oficinas de categoría prime, además de otros activos inmobiliarios.
Este movimiento no es aislado. Refleja una tendencia más amplia: las oficinas en Lima están dejando de ser vistas únicamente como espacios de trabajo y empiezan a consolidarse como una alternativa de inversión atractiva para perfiles que antes no estaban en este negocio.
Más operaciones, más actores, más confianza y más compras de oficinas en Lima

El año 2025 ha sido particularmente activo para la compraventa de oficinas en Lima. Solo en ese periodo se concretaron al menos 12 operaciones entre edificios clase A y B, varias de ellas bajo condiciones privadas que no llegaron a hacerse públicas. Este volumen de transacciones confirma que la compra de oficinas ya no es una excepción dentro del mercado inmobiliario corporativo, sino una práctica que gana terreno con cada trimestre.
Entre los actores más dinámicos del último año destaca Fibra Prime, que tras fortalecer su posición de capital concretó la adquisición de siete edificios de oficinas clase A y B distribuidos en el Cercado de Lima, San Isidro y San Borja.
La compañía también participó en conversaciones para hacerse con los pisos de oficinas y comerciales del edificio mixto Pardo 200, en Miraflores, aunque finalmente esa operación específica no se concretó. Pese a ello, desde la propia empresa se reconoce que seguirán explorando oportunidades similares, lo que confirma que el interés por seguir comprando oficinas en Lima está lejos de agotarse.
Las aseguradoras también se han sumado con fuerza a este movimiento. La Positiva Seguros adquirió el año pasado el edificio PAL 400, en San Isidro, y continuaría en conversaciones para sumar nuevas propiedades a su portafolio.
Otras compañías del sector asegurador han manifestado abiertamente que las oficinas representan hoy una opción de inversión con buenos fundamentos, y que mantienen evaluaciones activas para concretar nuevas adquisiciones.
En algunos casos, las oficinas ya representan una porción relevante del portafolio total de inversiones de estas compañías, lo que demuestra el nivel de confianza que ha alcanzado este segmento.
¿Por qué las compra de oficinas clase A concentran el interés?

Un patrón se repite entre quienes están comprando oficinas en Lima: la preferencia marcada por edificios de categoría A. La explicación tiene que ver con la calidad de los inquilinos que suelen ocupar este tipo de inmuebles, generalmente empresas sólidas, con contratos de largo plazo y menor rotación. Para un inversionista, esto se traduce en mayor estabilidad de ingresos y menor riesgo de vacancia prolongada.
Además, Lima cuenta con un número relativamente reducido de edificios que califican como clase A, lo que convierte a este segmento en un universo limitado y, por tanto, más codiciado. Esa escasez relativa funciona como un atractivo adicional para quienes buscan invertir a largo plazo, ya que la oferta disponible no crece al mismo ritmo que la demanda de compradores interesados.
Una señal de recuperación para todo el sector
El crecimiento sostenido en la compra de oficinas no solo beneficia a quienes adquieren estos inmuebles. También es una señal positiva para todo el ecosistema inmobiliario corporativo de Lima, incluyendo a las empresas dedicadas al diseño, remodelación y construcción de espacios de oficina. Cada nueva adquisición suele venir acompañada de procesos de actualización, modernización o adecuación de los espacios para responder a las necesidades actuales de los inquilinos.
Esto abre una ventana de oportunidad relevante: edificios que cambian de manos suelen requerir intervenciones de diseño y construcción para elevar su valor, mejorar la experiencia de los ocupantes y mantenerse competitivos frente a un mercado cada vez más exigente. Para empresas como Creval, especializadas en el diseño y construcción de oficinas, este escenario representa un contexto favorable para acompañar a nuevos propietarios en la transformación de sus espacios corporativos.
El camino hacia adelante
Todo indica que la compra de oficinas seguirá siendo protagonista en el mercado inmobiliario de Lima durante los próximos meses. La diversificación de actores, que ya no se limita a fondos especializados sino que incluye a grandes grupos corporativos y aseguradoras, sugiere que este dinamismo tiene bases sólidas y no responde a una moda pasajera.
Para el sector, esto se traduce en mayor actividad, más transacciones y, en consecuencia, una necesidad creciente de servicios profesionales de diseño y construcción que acompañen esta nueva etapa. La recuperación del mercado de oficinas en Lima parece haber encontrado, finalmente, el impulso que necesitaba.
